sábado, 5 de diciembre de 2015

DIARIO DE CAMPO

Día 1 - Escuela Nº 372 Barrio Cerro. Turno matutino.
En el patio, traté de observar y registrar el despliegue corporal, organizacional y relacional de los niños y niñas en el recreo tratando de identificar a qué juegan. Descubrí que las paredes no son sólo paredes, son el apoyo necesario para empezar a contar a  “la escondida”. Que el terreno del patio es enorme y se divide en sectores previamente organizados por el equipo docente, y que el lugar más disputado es la chancha de fútbol. Hoy le tocaba a los de 6to año. Unas cuerdas colocadas por el profesor de gimnasia son usadas para balancearse, probar el equilibrio y usar la destreza transformándose en una acción colectiva, ya que por momentos la idea es dominar el equilibrio entre todos, sintiéndose como arriba de un barco que navega en altamar. El patio es inmenso, y los niños ven esta posibilidad para descargar sus ganas de correr a través del juego de “la mancha”. Vemos más canchas alternativas que se conforman con las túnicas en el piso reemplazando los postes del arco, o contra alguna pared destinada para jugar a los penales. La tecnología dominante es la pelota, el juego reglado y el propio cuerpo, lo cual les permite jugar al “piedra, papel o tijera”, realizar coreografías, o incluso “batallas a caballito”. Nunca falta el aperitivo de “la merienda”, acompañado de conversaciones entre niñas de la misma edad, o grupos de niños más cercanos a la adolescencia. Sucede entre el tranquilo diálogo, pero también en intercambios, como lo es el juego de  “la tapadita”, donde se “compite” para tener figuritas de futbolistas extranjeros, a los cuales los niños reconocen todos sus nombres sin mirarlo en el propio retrato de la figurita.
Sofía Lans
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Dia 2 - Escuela Nº128 Barrio Conciliación
“Riiiing-riiiing… Recreo”, ya son las 10 am, el recreo dura media hora, los primeros 15 minutos son dentro del salón y lo que resta en el patio. Esto se viene llevando a cabo hace unos dos meses. Se tomó esta decisión con la intención de reducir conflictos en el patio. La idea es que los niños coman la merienda sentados dentro del salón y que luego salgan al patio.
Me quede con los niños de tercero y la maestra en los primeros 15 minutos de recreo, aquí si se les permite utilizar las computadoras. En cuestión de segundos ya había sobre sus mesitas varias XO prendidas. La maestra me contaba que muchas computadoras vienen rotas desde sus casas. Supongo que por esto se formaron rondas de niños alrededor de una ceibalita. Por un lado un grupito de cinco niños, en otra habían tres, las niñas todas sacaron sus XO, se ponían una al lado de la otra mientras buscaban algún juego y se iban comentando.
Les pregunté qué hacían en las computadoras, las niñas me contaron que juegan a distintos juegos, cocinan, decoran tortas, visten a muñecas, maquillan, pintan las uñas, juegos de encontrar monedas, algunos de aventura y escuchan música, mirar vídeos graciosos, estos cuatro últimos al igual que los niños pero ellos también me contaban que los juegos que más les gustan son de carrera y velocidad, con armas dónde hay que matar. La maestra me cuenta que muchas veces escucha “¡¡¡Pam, pam, pam!!!” sonidos que salen de las computadoras, los niños están jugando a matar, esos juegos a los varones les encanta pero ella les pide que cambien a otro que no sea tan violento, y ahí los niños suelen contestar que si ese es su tiempo libre porque no pueden hacer lo que a ellos les gusta.
Al salir del salón muchos niños por todos lados el orden parecía que se había terminado, la escuela se llenó de movimiento, murmullos, risas, gritos, complicidades por doquier. Ahora me encontraba bajo otros códigos, aquellos en los que el niño gobierna, que quizás podré comprender, porque en algunos aspectos se asemejan a los que supimos vivir aunque con sus transformaciones y sus nuevas versiones.
El patio del fondo, donde principalmente están los niños de tercero a sexto, este como ya me habían comentado las maestras no es muy grande y tiene el piso de pedregullo. Al fondo hay un muro, en ese espacio hay unos tubos de metal que hacen a la estructura de las hamacas pero estas no están. A un lado de estos hay dos árboles, y del otro lado uno más. Junto a este que está cerca de las ventanas de los salones hay un juego de madera para colgarse.
A unos metros una pared con una pintura colorida de un muelle, con un puente y un pescador, colgado en esta hay un aro de Básquetbol, y otro de estos en una de los muros que da al patio del comedor. En ambos aros de Básquetbol grupitos de niños jugando, en uno 6 y en otro 4.
Detrás del comedor hay un gran y legendario Ombú, un árbol de muchos años hermosas raíces y ramas, muy tentador para escalar. Esa es una de las prohibiciones del patio al igual que corre, pero ambas se llevaban a cabo por muchos niños. En el árbol había varias niñas y niños, junto a este hay un muro con unas rejas, la frontera entre la escuela y la calle, aquí se encontraban varias niñas colgadas y mirando para afuera.
Sonaba “la mordidita” de Riki Martín desde un gran parlante, la escuela estaba de ensayo, varias clases antes del recreo habían practicado su coreografía para un festival que se aproximaba, una de las clases había elegido ese tema para bailar. Siguió sonando música a lo largo del recreo, lo que motivaba a algunos niños/as a bailar. Pequeñas rondas de 6 niñas y un niño, otra de 7 niñas, otra de solo niños, de lejos podía observar que charlaban, bailaban y observaban a sus otros compañeros. Niñas de a pares caminando y charlando. Niñas de unos 9 o 10 años se ponen en ronda, se abrazan y se hablan al oído. Algunos niños solos caminando lentamente, algunos comiendo la merienda, otros solo observando a los demás, se apoyan en alguna columna o pared. Muchos niños comiendo helados.
Otras niñas corriendo a niños, otros corriendo y se indican con sus dedos “vos para allá y yo para acá”, otros niños se miran, bailan y se hacen morisquetas, unos corren a otros. Varias maestras estaban reunidas en el patio, bajo techo, charlando entre ellas, tomando mate y observando a los niños.
Yo estaba sentada en un gran escalón, como un pequeño muro que al finalizar por un lado estaba el comedor y por el otro el patio de los más pequeños. Este estaba cerrado con rejas verdes, dentro tenía una casita de madera, un tobogán y un tubo de metal para cruzar de lado a lado. Las paredes que lo rodeaban estaban con diferentes pinturas, en una pared un gran sol, en otras personas tocando el tambor, y otras con manchas de diferentes colores. En el medio de este pequeño patio una cantera con un árbol y algunas flores. En este momento no había ningún niños allí, porque el recreo de ellos es en diferente horario que el del resto.
Junto a mi unas niñas pequeñas se sentaron una al lado de la otra, eran 5 niñas. Dos de ellas estaban con tablets, las otras las miraban por momentos y se alejaban observando a otros lugares del patio, moviéndose y bailando al ritmo de la música. Estas niñas manejando sus tablets con sus deditos se llevaron toda mi atención, una de ellas le coloca a la otra la tablets en la oreja, y en la pantalla logre ver unos dibujitos tocando instrumentos. Beatriz ya me había comentado que los niños de primero y segundo tenían tablets y que algunas maestras dejaban que la sacaran al patio, y allí estaban ellas en el patio de los “grandes” con sus máquinas.
Me acerco a charlar con ellas y les preguntó qué hacen con sus tablets. Tímidamente me responde que estaban escuchando un señor haciendo rimas, la otra me cuenta que esta descargando juegos, le pregunté cuáles y me respondió que no sabía bien. Las niñas se van para el otro patio, el de adelante donde están los niños/as de primero y segundo, también me dirijo hacia allí. En la puerta había tres maestras, me presento, les cuento sobre el trabajo y mientras observo a los niños más pequeños entrevistó a las maestras.
Muchos niños estaban jugando en la casita de madera, otros corriendo, grupitos charlando y riendo. Cerca nuestro sentados y apoyados sobre una pared había 2 niñas y un niños con tablet, otros mirando junto a estos.
Charlando con las maestras una de ellas de primero, otra de tercero y una de apoyo. Me contaban que departe de la dirección se sugiere que no se saquen las máquinas al recreo pero que depende de cada maestra. Una de ellas decía que no deja que salgan con ellas porque las pueden romper y prefiere que jueguen a otra cosa en el horario del recreo.
Otra maestra decía que las máquinas vienen rotas desde la casa de los niños y que por esto se dificulta trabajar en el aula con las mismas, ella deja que los niños/as salgan con sus tablets, la maestra plantea que el Estado les regalo las máquinas a cada niño/a, así que son de ellos y el recreo su tiempo libre, por esto el niño puede elegir qué hacer.
La maestra de apoyo decía que el problema con la nueva tecnología en la escuela era que el uso que los niños le dan es principalmente para jugar, no se suele implementar en el aula de otras formas. Los niños descargan juegos porque los que trae la maquina se ve que no les gusta porque no juegan, miran videos, también descargan y escuchan música. Las redes sociales dentro de la escuela están prohibidas, aunque los más grande los de quinto y sexto las utilizan igual, pero saben que no se puede.
Finaliza el recreo, me dirijo a Dirección allí entrevistó a la Directora y Subdirectora. Me afirman algunas de las cosas que ya me contaron otras maestras y que pude observar. Las prohibiciones son varias y la proyección de poner más juegos en el patio también. Se apunta a un recreo interactivo, un espacio recreativo, donde los niños/as estén presentes, que pongan el cuerpo, se miren a los ojos, corran, salten, charlen. Y esta es una de las razones fuertes de la institución para no permitirle a los niños/as sacar al patio sus nuevas tecnologías. Aunque en esos primeros 15 minutos de recreo dentro del salón, lo primero que hacen los alumnos es prender sus computadoras. Si dejaran que los niños usarán las nuevas tecnologías en el espacio y tiempo del recreo cómo sería. Según algunas maestras, la mayoría de los niños estarían con sus máquinas.
Lucía Baffigo
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Día 3 - Escuela N° 52 La Paloma
La escuela está situada en el medio del centro de La Paloma pero uno apenas se puede percatar de ello debido a la poca movilización del propio pueblo.
La escuela N° 52 es una escuela particular ya que es la única de La Paloma. Por ende, los niños que asisten son todos de diferentes clases sociales. Se puede ver a los niños de barrio Country (barrio de familias adineradas) jugando con niños del barrio La Laguna (uno de los barrios más humildes de la zona).
El patio está dividido en tres sectores: El sector de los más pequeños, el cual cuenta con juegos de madera como subibajas, toboganes, jaulas, etc. Luego está el sector de los más grandes el cual da al frente de la escuela. Esta parte cuenta con rayuelas pintadas en el piso y bancos circulares para sentarse. Por último está la aclamada cancha de arena en donde los niños dejan todo en esa media hora de recreo. Algunas maestras se sientan en la cima de una loma en donde charlan mientras mantienen a los niños dentro de la cancha ya que desde ahí fácilmente se puede salir para la calle.
En los tres patios se ve una ausencia total de las tecnologías de información y comunicación. Los juegos que prevalecen como se deduce de lo anterior, son los juegos de madera para los más chicos, la pelota para los enérgicos y la charla larga y tendida para los más grandes.
Marcela Acosta

Día 4 - Escuela N°321 Turno Vespertino Casavalle


La escuela tiene dos patios los cuales están integrados por aproximadamente 250 niños y niñas. Al sonar la campana, estaba lloviendo, lo que desembocó en que no todos salieran al patio, algunos alumnos se quedaron en la parte techada del patio y otros optaron por no salir del salón de clase. A pesar de que la directora remarcó que no se utilizaban las máquinas en el recreo vi muchas, supuse que por el día lluvioso sería una excepción...
Algunas niñas estaban con su tablet viendo un video de Chuki, y otros niños estaban alrededor de otra tablet. Me dijeron cuál era el juego que los estaba entreteniendo, pero no pude entenderles, lo que me hizo darme cuenta de la brecha que existe entre ellos y yo.
Unos niños corrían hacia un lado y hacia el otro, “nosotros somos los líderes de la pandilla” dice uno de los niños abrazando a su amigo también líder. Corrían todos juntos y se arrinconaban en una esquina. Cuando me acerqué a ver que había en los rincones, descubrí a dos niñas, las cuales me contaron que ellas jugaban con ellos a las pandillas y que ellas siempre ganaban. En un momento viene otro grupo de niños y niñas con una cuerda de saltar gigante y se pusieron a tornear la cuerda. Pero puedo afirmar que los acontecimientos más presentes en el primer patio fueron ver a niños y niñas correr, atrapar, tirar patadas, abrazarse, gritar, comer la merienda, conversar, e incluso mojarse.  
Unas niñas me comentaron que había otro patio y me dijeron cómo ir, pasando por el comedor, una quería acompañarme e incitaba a la otra pero esta le decía: “que la maestra no deja”. .
Pasé al segundo patio y noté que había más computadoras y tablets presentes. Los alumnos se alojaban más que nada adentro en los salones, con mesas inundadas por computadoras XO. Sin embargo, otros niños jugaban al fútbol bajo agua. Podía verse también a otros jugando en los puentes y casitas de madera,en los pasillos techados del patio se vislumbraban grupitos alrededor de alguna tablet. Como merienda circulaban mandarinas, galletitas, y los niños al notar mi presencia me hacían muchas preguntas. ¿Usted quién es que saca fotos? ¿es fotógrafa no? ¿vamos a salir en la tele?. En un momento una niña se me acerca y me dice: “aquí hay mucha violencia señora”, pero como si fuera una frase hecha. Les conté que estaba estudiando en la Facultad de Comunicación,  a lo que una me respondió “ah, ¿eso es como para salir en el informativo no?”.


Sofia Lans


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Día 5 - Escuela N°19 La Barra Maldonado.
La escuela Raquel Rodríguez es una escuela que solía ser rural y ahora pasó a ser una escuela de tiempo completo. La mayoría de los niños que concurren a esta escuela son de dos asentamientos de La Barra.
La escuela está en medio de un gran predio verde pero es cercada por rejas de hierro.
El patio es amplio y dividido en la mitad por las propias aulas.
En el patio delantero estaban los niños armando arcos con buzos y mochilas, planificando bandos para jugar al fútbol. La cancha de fútbol se encontraba clausurada.
Los corredores estaban ocupados por niñas que conversaban entre ellas.
El patio trasero ya estaba organizado en dos bandos de niñas y niños que jugaban a la escondida.
Las maestras se encontraban todas juntas sentadas en un largo banco.

Marcela Acosta


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